El Valor de las Buenas Intenciones

05/10/2017

Mi intención no es señalar defectos ajenos. Pienso que, como personas, tenemos muchas actitudes que reflejan falencias en nuestro ser. Partiendo de mis propias experiencias, quiero que tú, que me lees ahora, reflexiones conmigo si te sientes identificado con lo que aquí expreso.

¿Cuántas veces hemos puesto todo nuestro empeño en vernos bien para alguien en especial? ¿Cuánto tiempo hemos dedicado a peinarnos, afeitarnos, vestirnos y oler bien? ¿Y cuántas de esas veces realmente funcionó? ¿Cuántas veces esa persona especial nos ha dicho: “Te ves lindo hoy”?

Ahora bien, en otro contexto, ¿te sientes recompensado cada vez que haces algo en lo que pones alma, corazón y vida? ¿Te has detenido a pensar que, al igual que tú, otras personas también dedican parte de su tiempo y pasión a preparar algo que salga lo mejor posible, y que muchas veces ni siquiera mostramos el más mínimo interés?

En varios momentos de mi vida, dejándome llevar por actitudes intolerantes, sarcásticas o indiscretas, he menospreciado el esfuerzo de otras personas. Ellas querían expresar algo o regalar una parte de lo que son, de lo más profundo de su ser, pero yo, inconsciente de ello, he destrozado sus ilusiones con mis acciones. No hay palabras que describan lo que transmite la mirada de quien ha entregado tanto y ha recibido tan poco.

Tenemos la capacidad de reconocer y agradecer una buena acción. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto hacerlo? ¿Es nuestro egoísmo tan grande que preferimos callar y, en cambio, destruir con nuestras palabras aquello en lo que alguien trabajó con tanto esfuerzo? Esta actitud refleja lo envidiosos que podemos llegar a ser cuando alimentamos el pésimo hábito de pretender ser los mejores en todo. Al hacerlo, olvidamos el valor y el mérito de quienes se destacan en diversos ámbitos de la vida, personas que, al igual que nosotros, se han esforzado por alcanzar sus sueños.

Esto me lleva a una reflexión que quiero compartir contigo. No tengamos miedo de decir “gracias”, de reconocer los logros de los demás y de aprender de ellos. Sembremos en nosotros esa semilla de humildad que, con el tiempo, puede germinar y hacer de nosotros mejores personas.

Cada segundo, millones de personas en el mundo, incluyéndote a ti e incluyéndome a mí, están intentando dar lo mejor de sí mismas. Intentan regalar sus mejores palabras, ofrecer su mejor concierto, pintar su mejor cuadro, verse un poco mejor que ayer. Intentan, en esencia, desnudar su ser ante los demás. Nuestra vida está hecha de estas pequeñas intenciones.

¿Cuánto valor tienen para ti?

Quiero dejarte con dos videos que circulan a menudo por las redes sociales y que a mí me inspiran profundamente. Ellos me recuerdan que siempre podemos trabajar más en nuestro ser y nunca olvidar que dar lo mejor de nosotros mismos puede hacer una gran diferencia en la vida de los demás.

16 comentarios en “El Valor de las Buenas Intenciones”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *